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sábado, 4 de mayo de 2019

Descubriendo Asia Menor II. Día 8, 2ª Parte. Iasos.

Kiyikislacik es un pequeño pueblo pesquero con escaso ambiente fuera de la temporada veraniega. Su desarrollo económico se encuentra lastrado por su excéntrico emplazamiento en relación con la ruta principal más cercana y por estar comunicado con el resto de Turquía por un par de carreteras estrechas y con mucha curva, bastante incómodas de recorrer. Es evidente que poca gente va a Kiyikislacik de ordinario y de hecho apenas encontramos tráfico tanto en el trayecto de llegada como en el de salida. 



Foto 1 (arriba).- Torre cuadrada de la fortaleza del istmo perteneciente a la construcción original del siglo VII d.C. Foto 2 (centro).- Gran torre semicircular localizada en el frente meridional de la fortaleza del istmo. Obra de comienzos del siglo XV. Foto 2bis (abajo).- Fragmento de la muralla hecatómnida de Iasos sobre la que se apoya un sector del frente meridional de la fortaleza del istmo.

sábado, 27 de octubre de 2018

Descubriendo Asia Menor II. Día 8, 1ª Parte. Euromos.

Salimos de Milas en dirección oeste. El sol de la mañana luce alegre sobre nuestro pequeño opel alquilado. La carretera, bien conservada y mantenida, avanza pegada a las primeras estribaciones de una sierra cubierta de árboles. A nuestra izquierda se extiende un valle no muy ancho parcelado en cultivos de varias clases. No llevamos mucho tiempo conduciendo cuando a lo lejos divisamos una airosa columnata de inconfundible factura clásica que rápidamente identificamos como perteneciente al gran templo de Zeus Lepsinos. “Es ahí” comentamos: las ruinas de la antigua ciudad de Euromos, nuestro primer objetivo del día, acaban de ser localizadas. Sólo queda estacionar el auto, pagar al guarda la minuta de entrada (5 liras turcas por persona) y comenzar a explorarlas. Pero antes vamos a conocer, como de costumbre, un poco su historia…

Fotos 1.- Vista general de la gran tumba localizada en la necrópolis meridional de Euromos.

miércoles, 29 de agosto de 2018

Descubriendo Asia Menor II. Día 7, 2ª Parte. Labraunda.

13 kilómetros al norte de Milas, en un recóndito paraje de las montañas cercanas, se alzan las ruinas del santuario de Labraunda, que fuera centro de máxima devoción para carios y licios. Es un lugar de gran hermosura no sólo por la belleza intrínseca de los restos antiguos, que no es poca, sino por su magnífico paisaje, resumible en un inmenso bosque de pinos desafiando la gravedad allá en sus enriscados lechos de roca y arena. He aquí el objetivo trazado para la tarde de nuestro séptimo día de viaje por Asia Menor.


Foto 1 (arriba).- Detalle de la fábrica de sillería empleada en todas las estructuras de época hecatómnida existentes en el santuario de Labraunda. Foto 2 (abajo).- Muro de contención del primer aterrazamiento.

sábado, 9 de junio de 2018

Descubriendo Asia Menor II. Día 7, 1ª Parte. Estratonicea.

Como viene siendo habitual en este viaje amanece soleado y sin frío, invitando al amante de la historia clásica a subirse al auto y partir en busca de algún lugar antiguo, pleno de aroma y sabor a siglos, que aspirar y degustar.



Figura 5 (arriba).- Croquis del complejo gimnástico-termal de Estratonices. Foto 1 (centro).- Vista general de dicho complejo. Foto 2 (abajo).- Exquisito paramento de sillería marmórea empleado en la construcción del complejo. 

Hoy nos toca adentrarnos un poco más en el corazón de Caria. 30 kilómetros al este de Milas, concretamente, allá donde se alzan las ruinas de Estratonicea, confundidas en el entramado urbano de su heredera, la localidad turca de Eskihisar. La carretera es muy cómoda y moderna, una autovía con amplios carriles y escasa pendiente a pesar de discurrir por un área montuosa, cubierta de bosques de pinos. No tardamos por tanto más que una veintena de minutos en llegar al yacimiento y estacionar el coche en sus inmediaciones. Conozcamos la historia del lugar antes de seguir adelante…

domingo, 13 de mayo de 2018

Descubriendo Asia Menor II. Día 6, 2ª Parte. Alinda.

Nuestro siguiente destino es la localidad de Karpuzlu, veinte kilómetros al oeste de Alabanda, esto es bastante cerca. El trayecto resulta, no obstante, un poco accidentado toda vez que buena parte del terreno entre ambos lugares es abrupto y la carretera estrecha. Pero bueno, el caso es que media hora después nos encontramos aparcando el coche en una pequeña plazoleta en el centro urbano de un pueblo humilde, poco desarrollado, al cual desde luego todavía no ha llegado la relativa modernidad que se observa en la costa turca del Egeo.


Foto 1 (arriba).- Terraza sostenida con paramento de sillería de época helenística. Foto 2 (abajo).- Vista general del Mercado de Alinda.

Karpuzlu es la heredera de una antigua ciudad caria llamada Alinda. Sus ruinas se localizan en la cumbre de la colina que se alza a poniente del pueblo. De hecho las casas modernas llegan casi hasta las primeras estructuras antiguas. Aunque Alinda nunca ha sido excavada (su necrópolis sí que ha recibido alguna intervención arqueológica) lo cierto es que sus vestigios están bastante bien conservados, mereciendo el calificativo de monumentales en algunos puntos. Nos apetece, pues, visitarlos, de manera que, tras aprovisionarnos de agua en una pequeña tienda, tiramos por la primera calle que parece encaminarse hacia arriba. No es del todo sencillo orientarse en el laberinto de callejas, flanqueadas por casas de dos ó tres pisos, algunas en ruinas. Que la dirección es correcta salta a la vista pues no es rara la presencia de elementos clásicos reutilizados en las paredes de dichas casas, mas al final decidimos preguntar a un chico joven, con la buena suerte de que sabe algo de inglés y nos proporciona información precisa y útil. Poco después divisamos los primeros paredones grecorromanos y unos cuantos minutos más tarde estamos bajo su sombra. Es hora, pues, de conocer la historia de Alinda antes de seguir avanzando.

miércoles, 18 de abril de 2018

Descubriendo Asia Menor II. Día 6, 1ª Parte. Alabanda.

Dejamos Aydin a primera hora de la mañana de un nuevo día soleado. La carretera transcurre hacia el sur, adentrándose en el interior de Caria. El paisaje a los lados es más o menos llano, algo amarillento a causa de la sequía que, al parecer, está aquejando a esta región de Turquía desde comienzos de año. A la altura de la localidad de Çine aparece un cartel que nos desvía hacia el oeste. Enseguida rodamos por la carretera que conduce a Doğanyurt (también llamada Araphisar): una pequeña aldea heredera de la que en otros tiempos fuera rica y famosa ciudad de Alabanda, cabecera de convento romano y diócesis episcopal durante el dominio bizantino. 7 kilómetros después atisbamos en la lejanía las primeras evidencias de yacimiento clásico (restos de paredones argamasados con mortero romano). La visita está a punto de comenzar de manera que vamos a repasar un poco la historia de Alabanda antes de poner el pie en tierra y echar a andar…

Foto 1.- Necrópolis oriental de Alabanda. Marcas de sepulcros.

Aunque se han realizado algunas excavaciones en el yacimiento, lo cierto es que la historia de Alabanda no se conoce demasiado bien debido a la sorprendente escasez de inscripciones localizadas. Ya en 1841, Charles Fellows, el primer explorador occidental del yacimiento, destacó esta pobreza epigráfica la cual, lamentablemente, ha sido confirmada por las sucesivas intervenciones arqueológicas. Debemos, pues, apoyarnos en la información proporcionada por las fuentes escritas completementada con la obtenida del análisis de los edificios exhumados, el material mueble relacionado con éstos (cerámica, monedas, etc) y, por supuesto, los diferentes registros estratigráficos.

jueves, 3 de agosto de 2017

Descubriendo Asia Menor II. Día 3, 2ª Parte. El santuario de Claros.

El santuario de Claros se encuentra a 4 kilómetros al norte de Notion. El paisaje que lo rodea es llano; su clara tierra aparece cubierta por una verde capa de árboles frutales, sobre todo naranjos y mandarinos. Dada la fecha, finales de noviembre, los frutos están maduros y listos para la recogida. La verdad es que tienen una pinta excelente.

Tras un corto paseo por el campo llegamos hasta la valla que delimita el emplazamiento del antiguo complejo sacro. Nos encontramos a punto de conocer el que fuera uno de los santuarios oraculares más importantes del mundo helénico. Merece, pues, la pena pagar la entrada al yacimiento y penetrar en su interior.

Foto 1.- El propileo del santuario de Claros visto desde el interior de éste.