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sábado, 6 de febrero de 2016

Descubriendo Asia Menor. Día 2. Nicea.

Iznik-Nicea amanece bajo un cielo plomizo que amenaza lluvia. El gris de las nubes se contagia a las aguas del lago Ascania, cuya superficie rizada por pequeñas olas genera un rumor sordo y agradable. Este lago, hoy en día también llamado Iznik, aparece mencionado con relativa frecuencia en las crónicas antiguas. Ciertamente es muy grande y majestuoso. Su horizonte se extiende ininterrumpido hacia el oeste sin que se pueda divisar tierra, al norte y al sur sí se divisa la línea de costa pero a muy cumplida distancia. Sobre sus aguas revolotean grandes bandadas de aves. Realmente se asemeja a un océano en miniatura (foto 1). Desde luego resulta comprensible que este accidente natural no haya pasado nunca desapercibido.

Foto 1.- Vista del lago Ascania, actualmente conocido como lago Iznik.

Junto al hotel donde nos hemos alojado, muy cercano al lago, se alzan las ruinas de un par de torres de la muralla romana de Nicea y del paredón que las unía (foto 2). En el pasado se alzaba por aquí una de las puertas de la muralla –así lo recuerda un cartel—, de la cual no quedan hoy en día más que unos pocos sillares in situ. 

Foto 2.- Ruinas de la muralla romana en las inmediaciones de la puerta septentrional del recinto. Destacar la torre cuadrada al fondo.

viernes, 29 de enero de 2016

Descubriendo Asia Menor. Día 1. Nicomedia.

Amanece en la orilla oriental del Bósforo. Hemos pernoctado en un hotel muy próximo al aeropuerto internacional Sabiha Gokcen, situado en la orilla asiática de la gran ciudad de Estambul, no muy lejos de su extremo oriental. Este aeropuerto viene muy bien para lanzarse a recorrer Asia Menor sin tener que pasar la dura prueba de atravesar, volante en mano, una urbe famosa por su densísimo tráfico, capaz de exasperar al más bravo de los conductores.

Conducimos rumbo sureste en una mañana sólo moderamente luminosa debido a la capa de nubes blancas que cubre el cielo. A la izquierda de la moderna autovía (E80) que enlaza la capital turca, Ankara, con la mayor ciudad del país –Estambul— se alza una sucesión de sierras cubiertas de verde que descienden hacia el mar de Mármara por un lado y hacia el mar Negro por el otro. A su derecha, muy cercanos ya al Mármara, el terreno llanea significativamente, concluyendo en abiertas ensenadas donde se concentra la población de la zona. Hoy en día es una comarca fuertemente urbanizada e industrializada cuyo paisaje no difiere especialmente del que pueda encontrarse en múltiples lugares de la rivera norte del Mediterráneo. 


Figura 1.- Estatua de Hércules.