Nos
encontramos desandando los escasos cientos de metros que separan al área del gimnasio
de la pequeña carretera local que conduce hasta el templo de Artemisa por un
paraje poblado de pequeñas viviendas y cultivos minifundistas. Debemos conducir
algo menos de dos kilómetros para llegar a nuestro destino. Entretanto vamos a
continuar con nuestro relato de la historia de Sardis…
Foto 1.- Muralla romana de Sardis. Siglos III-IV d.C. Núcleo de mampostería de cantos rodados aglomerados con mortero de cal.
En
el año 296 d.C. Diocleciano, el Augusto principal, decreta una nueva división
territorial del Imperio, diviendo en dos, tres, cuatro y hasta cinco nuevas
provincias las antiguas provincias altoimperiales. Las nuevas provincias, mucho
más pequeñas que las precedentes y por ende fáciles de controlar por el poder
central (motivo principal de esta división), contaban cada una con su propio
gobernador, equipo de funcionarios a su cargo y ciudad capital. A su vez las
nuevas provincias se agrupaban en un nivel territorial superior llamado
Diócesis, dirigida por un vicario imperial. Finalmente las diócesis se
agrupaban en una Prefectura, con el correspondiente prefecto a la cabeza.
Foto 2.- Muralla romana de Sardis. Paramento externo de hiladas de mampostería regularizadas con ripios pétreos.



