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sábado, 27 de mayo de 2017

Descubriendo Asia Menor II. Día 3, 1ª Parte. Notion.

Salimos de Kusadasi en dirección hacia el norte. La mañana ha amanecido soleada y con una agradable temperatura propia de fechas más tempranas. Conducimos por una briosa carretera muy cerca de la orilla del mar. 31 kilómetros nos separan de la pequeña localidad costera de Ahmetbeyli, al este de la cual se encuentran las ruinas de la antigua ciudad griega de Notion. El lugar está malamente señalizado pero no obstante tiene poca pérdida para el que ha hecho los deberes antes de salir: cierto cerro de buen empaque y altura, majestuosamente erguido frente a las aguas azules del Egeo, al pie del cual pasa la carretera, alberga, sin duda alguna, el yacimiento que estamos buscando. Es por ello que aparcamos en un descampado cercano y nos disponemos a descubrir un nuevo tesoro de Asia Menor.


Foto 1 (arriba).- Paramento externo de la muralla de Notion con su bonito despiece de sillería. Foto 2 (abajo).- Sección longitudinal de la muralla donde se observa el relleno tosco de cascotes y tierra habitual en las estructuras defensivas. 

domingo, 22 de enero de 2017

Descubriendo Asia Menor II. Día 1, 2ª Parte. Kyme.

Media hora escasa de conducción nos trasladan hasta la costa de la Eólida, concretamente al tramo dominado por la ciudad de Aliağa. Se trata de un área fuertemente industrializada, donde destacan dos grandes áreas portuarias surcadas por abundante tráfico pesado tanto marítimo como terrestre. Un cartel situado en la autovía general que recorre la fachada occidental de Turquía nos indica la salida que hay que tomar para visitar las ruinas de la antigua ciudad de Kyme. Lamentablemente ésa es la única señalización existente de manera que nos perdemos varias veces, preguntamos otras tantas –con escaso aprovechamiento dadas las barreras idiomáticas—y sólo al cabo de cuarenta minutos de trayecto errático, tras el minucioso examen de una foto aérea descargada de internet, damos con la entrada de una pista de tierra que, previsiblemente, conduce hasta las inmediaciones del yacimiento. Nos veíamos ya pateando la ciudad antigua cuando advertimos que nuestras “desdichas” aún no habían concluido. En efecto, apenas llevábamos avanzados unos cientos de metros por la citada pista cuando la pésima calidad del firme –puro barro interrumpido por charcos de ignota profundidad— aconsejó detener el vehículo y reflexionar un poquito… ya que no era plan de quedarse atascados en el barro y camino íbamos de ello. El caso es que decidimos dar la vuelta al coche –maniobra bastante laboriosa dada la gran estrechez de la vía—y deshacer el camino hasta llegar adonde una pequeña explanada permitía dejar el coche estacionado sin bloquear la vía. El resto del camino hasta Kyme había que hacerlo a pie y contrarreloj, casi a paso ligero, dado que la tarde ya estaba avanzada y el sol había empezado a declinar en el cielo. No es que fuera mucha distancia: tal vez un poco más de un kilómetro pero dado que ni siquiera estábamos totalmente seguros de que el yacimiento estuviera por ahí se nos hicieron bastante largos. De hecho íbamos a darnos ya la vuelta cuando divisamos en la distancia lo que parecía ser un cartel explicativo. Y lo era. Y Kyme estaba, de hecho, al lado sólo que a contraluz, razón por la que no veíamos sus ruinas desde lejos.

Aliaga, Turquía, Turkey
Foto 1.- Restos del puerto antiguo de Kyme.

La historia de Kyme (Cyme en latín, Cime en castellano) es larga como pocas. Fue fundada por colonos griegos procedentes de la ciudad de Locris en algún momento del siglo VIII a.C. El asentamiento prosperó grandemente hasta el punto de conformar una suerte de emporio local enfocado al comercio marítimo, con escasa relación con el interior de Anatolia. Con el correr del tiempo sería considerada la mayor y más importante de las ciudades eolias: una apetecible presa, por tanto, para el imperio persa que la conquistara en el año 540 a.C. 

Aliaga, Turquía, Turkey
Foto 2.- Entrada al castillo bizantino localizada en su esquina NO. Cuerpo de guardia anejo.

jueves, 5 de enero de 2017

Descubriendo Asia Menor II. Día 1, 1ª Parte. Aigai.

Un día soleado, no muy fresco, algo cálido para lo que correspondería a una fecha de finales de otoño, nos recibe en el hotel próximo al aeropuerto de Izmir donde hemos pasado la noche procedentes de un largo vuelo desde Madrid, con escala en Estambul incluida.


Fotos 1 y 2.- Sarcófagos grecorromanos localizados en la necrópolis de Aigai.

Tras recoger el coche alquilado, no sin superar algunos inconvenientes con la dichosa tarjeta de crédito, enfilamos rumbo al norte. Otra vez nuestros pasos nos han llevado a recorrer las antiguas tierras de Asia Menor. Otra vez la magia de los siglos nos llama desde lo alto de los cerros, en lo profundo de los valles, al pie de las azules aguas del Egeo… allá vamos, pues, no sea cosa de que lleguemos tarde a la cita.

Restos de una tumba de tipo túmulo en la necrópolis de Aigai
Foto 3.- Restos de una tumba de tipo túmulo en la necrópolis de Aigai.

Nuestra primera visita es Aigai, en tierras de Eolia, cien kilómetros al norte de Izmir. Aunque nuestra idea es visitar las ciudades antiguas de Jonia y Caria, esto es al sur y sureste de Izmir, acudimos primero aquí pues no pudimos hacerlo el año pasado, cuando exploramos la Eólida, por falta de horas de luz.


Calzada de acceso a Aigai.
 Fotos 4 y 5.- Calzada de acceso a Aigai. Flanqueada en algunos tramos por muros de contención tal y como se puede ver en la foto 5.

sábado, 18 de junio de 2016

Descubriendo Asia Menor. Día 7. Pérgamo, 2ª Parte.

Una vez visitados todos los recuerdos de la mítica Pérgamo que guarda la actual Bérgama, nos disponemos a “asaltar” la colina fundacional de la ciudad y descubrir sus tesoros. Pero antes vamos a proseguir con el relato de la historia de la ciudad que, como se recordará de la anterior entrada, interrumpimos en siglo II d.C., en pleno esplendor de la gran urbe grecorromana.

Foto 1.- Plano del yacimiento de Pérgamo desde la Acrópolis a la parte baja de la colina fundacional.

El siglo III es el del comienzo de la decadencia de Pérgamo al igual que lo fuera para la inmensa mayoría de las ciudades del Imperio romano. En el año 262 resulta sacudida por un fuerte terremoto que daña gravemente sus estructuras, incluidas las defensivas, lo que es aprovechado, casi acto seguido, por los invasores godos que acechaban la costa de Asia Menor para saquear la ciudad. 

Foto 2.- Ruinas del Heroon de Pérgamo.

A principios del siglo V d.C. la gran mayoría la población de la ciudad se concentra en la llanura aneja a la colina, habiendo sido abandonada la práctica totalidad de la ladera meridional de la colina fundacional. Por su parte la acrópolis, aunque poco poblada, ha logrado conservar su carácter de centro del gobierno de la ciudad y solar de sus más preciados edificios. De hecho incluso ha sido dotada de fortificaciones mejoradas hacia el año 270 d.C., en prevención de un segundo ataque godo que afortunadamente no se produciría. Esto cambiará a raíz del triunfo definitivo del cristianismo y la que es una de sus más impactantes consecuencias: el abandono cuando no la destrucción de todos los edificios relacionados con el culto a los antiguos dioses. Dejaron así de ser mantenidos gran parte de los edificios monumentales de la acrópolis pergamena, lo que no tardaría en llevarla a su abandono parcial y subsiguiente expolio; incluso el Asclepion perdió rápidamente popularidad y quedó desierto. 

Foto 3.- Edificio rectangular contiguo a la entrada a la acrópolis.

viernes, 3 de junio de 2016

Descubriendo Asia Menor. Día 7. Pérgamo, 1ª Parte.

Bérgama es una típica ciudad de provincias turca, con tráfico denso, calles tirando a estrechas y edificios que raramente superan las tres alturas. Ocupa el lugar donde se alzaban los edificios de la Pérgamo tardorromana y bizantina temprana, al pie de la gran colina montañosa donde fuera fundada la ciudad griega. En la actualidad no queda de dichos edificios más que algunos restos aislados, poco sugerentes (foto 1).

 Foto 1.- Restos de un edificio romano, de mampostería hormigonada, localizados en el interior de la Bérgama moderna.

La ciudad es atravesada de norte a sur por una calle razonablemente ancha, en la cual se concentran la gran mayoría de los comercios, restaurantes y bancos. Muy probablemente se trate también de la calle principal de la Pérgamo tardorromana, concluyendo en los primeros escarpes de la colina fundacional. En el mapa de la figura 1 podemos ver la distribución de las diferentes áreas de asentamiento a lo largo de las épocas.

Figura 1.- Distribución cronológica de los asentamientos de la ciudad de Pérgamo.

En un momento dado vemos un cartel que envía a las ruinas del Asclepion, al oeste del área urbanizada. Hacia allá nos dirigimos, llegando apenas una decena de minutos después tras un breve discurrir por estrechas calles flanqueadas por bloques de pisos de humilde aspecto.

Foto 2.- La vía Tecta. En primer plano, vemos una tumba romana de buena factura.