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martes, 17 de mayo de 2016

Descubriendo Asia Menor. Día 6. Assos.

El sol brilla alegre sobre la tranquila superficie del mar Egeo: apenas rizada por una suave brisa en esta mañana del sexto día de viaje. A lo lejos, destacándose en el luminoso horizonte, se alza la gran mole de la isla de Lesbos (Foto 1). Una apacible calma anida en este rincón de la costa meridional de la Tróade, envolviéndonos a medida que conducimos, carretera arriba, en demanda de las ruinas de la antigua ciudad de Assos (Aso en castellano).

Foto 1.- La costa del Mar Egeo con la isla de Lesbos al fondo, sobresaliendo entre la bruma.

Aunque las ruinas greco-romanas se diferencian claramente de las calles y casas de la actual Berhamkale, ocupando emplazamientos anejos pero distintos, lo cierto es que en sentido estricto se trata de una única ciudad toda vez que Assos nunca se ha despoblado, siendo la villa turca la continuadora natural de la ciudad clásica sólo que con otro nombre, a su vez procedente de aquél por el que fuera conocida en época tardo-bizantina: Makhram. Se puede, pues, afirmar que Assos, fundada en siglo X a.C. por colonos eolios procedentes de la cercana isla de Lesbos, es uno de los asentamientos más longevos de Asia Menor con casi tres mil años de historia a sus espaldas.

Foto 2.- El teatro de Assos.

Assos fue construida en la ladera meridional de una elevada colina pétrea erguida a gran altura sobre uno de los pocos puertos naturales de cierta calidad existentes en todo el sector de la costa de la Tróade que se asoma al golfo de Adramyttium. Esto la confería una importante capacidad defensiva al tiempo que un elevado valor estratégico-comercial, ventajas éstas que explican la gran prosperidad del asentamiento durante los periodos arcaico, clásico y helenístico de la civilización griega.

Foto 3.- Restos de una calle enlosada junto al teatro de Assos.

sábado, 30 de abril de 2016

Descubriendo Asia Menor. Día 5, 3ª Parte. Alexandria Troas.

Nuestra siguiente visita, la última del día, se encuentra a unos 10 kms al noroeste de Neandria, inmediata ya a las aguas del Egeo, en el tramo de costa que se halla frente a la isla de Tenedos. Se trata de las ruinas de la ciudad de Alexandria Troas (Alejandría de Tróade en castellano), cuya existencia ya apuntamos en la entrada anterior. En la figura 1 podemos ver un plano del lugar que pretendíamos explorar. Aunque fue trazado en 1822 no está nada desactualizado.

Figura 1.- Plano del yacimiento de Eksi Stambul, la antigua Alexandria Troas, trazado en 1822.

La costa del Egeo en este rincón de la Tróade es ondulada y verde, con frecuentes masas de arbolado flanqueando la estrecha carretera local que conduce hasta los pequeños pueblecitos costeros. Dicha vía debe ser heredera de la calzada antigua que comunicaba la zona toda vez que su trazado atraviesa las ruinas de Alexandria Troas del mismo modo que en la antigüedad lo haría por las bulliciosas calles de la ciudad.

Los orígenes de Alexandria Troas se remonta a un asentamiento de colonos eolios llamado Sigeia (siglo V a.C.) del que nada se sabe más allá de este nombre, citado por el geógrafo Estrabón. El motivo de la elección del emplazamiento no es difícil de hipotetizar: en aquella época (hoy en día no) la línea de costa ofrecía un buen puerto en ese punto, con la ventaja añadida de su proximidad a esa encrucijada comercial de primer orden que, para los pueblos de habla griega, suponía el acceso occidental al Helesponto.

Foto 1.- Ruinas de una antigua fuente romana en el extremo NE del yacimiento.

miércoles, 6 de abril de 2016

Descubriendo Asia Menor. Día 5, 2ª parte. Neandria.

Avanzamos hacia el suroeste por el corazón de las sierras y valles de la antigua Tróade, no lejos del mar, allá donde hace muchos siglos se alzaran la práctica totalidad de sus ciudades. Hoy en día, sin embargo, la costa occidental de la Tróade está significativamente menos poblada que el interior, donde, según el mapa del GPS, hay un par de pueblos grandes.

Foto 1.- Panorámica visible desde el emplazamiento de Neandria con el mar Egeo al fondo.

A partir de un cierto punto la carretera abandona el valle y empieza a ascender por las laderas del monte Çığrı (520 mts de altura). Así transcurre un buen rato hasta que llegamos a la diminuta localidad de Kayacik Köyü: situada al pie de los potentes roquedales graníticos que conforman la cumbre del citado monte. En una esquina de la pequeña placita del pueblo hay un cartel indicando la dirección que debemos tomar para enfilar la senda que conduce, monte arriba, hasta el solar de la antigua Neandria. Dado que a partir de ese punto los caminos están en bastante mal estado, decidimos no arriesgar la integridad del auto y continuar a pie. Alrededor de 2 kms llenos de piedras y baches nos separan de nuestro destino. 2 kilómetros que se convierten en 4 dado que en una bifurcación equivocamos el camino y nos vamos por donde no es. Por fortuna advertimos el error antes de haber andado demasiado gracias a que al alcanzar el coronamiento de cierta meseta rocosa se divisan a lo lejos, muy arriba, las ruinas de la muralla de la ciudad antigua, evidenciándose, a la vista de la posición relativa de aquéllas respecto a nosotros, que habíamos confundido el sendero.

Foto 2.- Puerta entre torres de acceso a Neandria.

sábado, 26 de marzo de 2016

Descubriendo Asia Menor. Día 5, 1ª parte. Troya


CANTO IV 

[Asamblea de los dioses en el Olimpo]

Los dioses entretanto una asamblea
celebraban sentados cabe Zeus
sobre áureo pavimento, y entre ellos
la augusta Hebe néctar escanciaba;
y ellos unos a otros con sus copas
de oro se saludaban con un brindis,
mirando a la ciudad de los troyanos. […]

[…]"Desventurada, ¿cómo pues, tan grandes
males te infieren Príamo y los hijos
de Príamo, que con ardor anhelas
devastar Ilio, ciudad bien fundada?
Si tú misma, entrando por sus puertas
y por sus altos muros,
a devorar llogaras todos crudos,
a Príamo y de Príamo a los hijos,
y a los demás troyanos,
entonces por entero
tu cólera curaras. […]

[…]Porque de las ciudades
que bajo el sol y el estrellado cielo
vienen siendo vivienda
de los hombres que viven en la tierra,
de ellas sobremanera érame cara
de todo corazón la Ilio sagrada,
como lo eran Príamo y el pueblo
de Príamo el lancero distinguido […]”.

Dejamos Çanakkale bajo un cielo soleado que invita a seguir conociendo los secretos de Asia Menor. Conducimos rumbo al sur, penetrando en el interior de la antigua región llamada Tróade (figura 1), coincidente con la península costera en que concluye Misia (región ésta a la que perteneciera históricamente la anterior). El corónimo Tróade nos resulta harto sugerente toda vez que deriva de Troya: la mítica ciudad de la Antigüedad cuyo asedio y conquista por los griegos fue narrada por Homero en su celebérrima Iliada. Iliada a su vez proviene del griego Ilios (Ilión en castellano, Ilium en latín), nombre por el que también era conocida la ciudad de Troya. Dicho todo esto nos parece un deber, casi una obligación, dedicar la primera visita del día al yacimiento arqueológico de Truva, a la sazón el nombre turco de la legendaria ciudad de Aquiles, Héctor, Ulises y demás paladines homéricos.

Figura 1.- Mapa de la antigua Tróade (Troas)

El paisaje de la Tróade es verde y ondulado. No hay grandes sierras pero tampoco abunda especialmente la tierra llana. El verdor lo cubre todo, lo mismo en forma de cultivos que de espesos bosques mediterráneos. Se nota que es una tierra lluviosa y fértil, lo que explica el desarrollo en la zona de civilizaciones complejas, de tipo urbano, en épocas tan remotas como el tercer milenio antes de Cristo. Hoy en día, sin embargo, la Tróade está poco poblada (algo más el área del Helesponto, sobre todo Çanakkale), acentuándose esta condición a medida que nos acercamos a la costa del Egeo, lo cual contrasta con los tiempos antiguos, cuando sucediera exactamente lo contrario. Las carreteras por las que circulamos son de una entidad proporcional al número de habitantes, esto es secundarias e incómodas de transitar con la excepción de la vía que lleva al yacimiento de Troya: más ancha y cuidada por razones turísticas.

Figura 2.- Plano del yacimiento arqueológico de Troya.

El yacimiento de Troya, localizado en la denominada colina de Hissarlik, es uno de los más famosos de Turquía, quizá el que más después de Éfeso, y se nota claramente que atrae mucho turismo. No resulta de extrañar, pues, que a diferencia de la mayoría de lugares arqueológicos turcos, éste esté organizado de una forma mucho más a la “europea”, esto es con vallas, pasarelas, “por aquí no, por allí tampoco”, tienda de souvenirs, grandes aparcamientos para autobuses, etc. No es de lo peor que nos hemos encontrado en coartamiento de la libertad de movimientos del visitante (ni mucho menos) pero aún así la cosa pierde bastante encanto. Las ruinas en verdad son bonitas e interesantes de ver pero si lo que se busca es percibir en ellas la magia de los tiempos pretéritos mucho me temo que se saldrá decepcionado. A día de hoy el lugar está ya demasiado alterado y explotado, habiendo perdido la mayor parte de la atmósfera épica que a buen seguro un día poseyera. En fin, qué se le va a hacer…

Foto 1.- La muralla de Troya I.