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sábado, 9 de septiembre de 2017

Un repaso por las cecas imperiales operativas a la muerte de Constantino I (337 d.C.), 4ª Parte: la Prefectura de Oriente. 2ª Parte.

Continuamos con nuestro recorrido por las cecas monetales operativas a la muerte de Constantino el Grande en los territorios de la Prefectura de Oriente. En esta entrada vamos a conocer las cecas de Cízico, Antioquía y Alejandría.

Cízico. Las escasas ruinas de la otrora grandiosa capital de Misia se encuentran a pocos kilómetros de la localidad turca de Erdek, al norte del país, semiocultas por el espeso olivar que puebla la zona. El lugar exacto es conocido como Bal Kiz, la antigua Kiz, procediendo la palabra Kiz de Kyzikos, el nombre griego de la ciudad.

Fundada a mediados del siglo VII a.C. por griegos jonios procedentes de Mileto, Cízico se posiciona como la principal ciudad comercial del oeste de Asia Menor a raíz de la derrota ateniense en la guerra del Peloponeso (404 a.C.) y el vacío en el control de las rutas económicas que ésta dejara. Su excelente posición estratégica en mitad del mar de Mármara unida a una más que sólida posición defensiva al amparo del estrecho istmo de la península del Arctoneso garantizaría durante siglos a Cízico la condición de emporio mercantil de primer orden. Tal era, ciertamente, la riqueza, tamaño y dinamismo de la ciudad que en el cénit de su esplendor, durante los dos primeros siglos de la era Cristiana, fue considerada una de las ocho ciudades más importantes del Imperio romano.

Foto 1.- Ruinas del podio del templo de Adriano.

martes, 15 de marzo de 2016

Descubriendo Asia Menor. Día 4, 2ª parte. Priapos.

Concluida la visita a Cízico, dejamos la península de Kapu Dagh y retornamos a las vastas extensiones turcas. Una vez en la autopista, conducimos en dirección a la localidad costera de Çanakkale, al pie del Helesponto. 200 kilómetros de costa del Mármara separan de ella. La carretera es buena y se consumen los kilómetros rápidamente, siempre hacia poniente. En un momento dado, como a mitad de camino o algo menos, aparece un cartel que envía hacia las ruinas de Priapos. Aún queda algo de luz. Calculamos que podemos llegar justo antes de que anochezca, justitos pero llegamos.


Foto 1.- La hermosa bahía de Karabiga, vista desde las inmediaciones de la ciudad antigua de Priapos, a la luz del atardecer. Foto cedida por El prisma de Lara.
El yacimiento se halla a unos veinte kilómetros por carreteras secundarias, junto a la pequeña localidad pesquera de Karabiga, en el interior de una ancha bahía con hermosas vistas (foto 1). Los últimos rayos de sol se están posando sobre los desvencijados muros cuando por fin los alcanzamos, tiñéndolos de un intenso tono anaranjado. Dichos muros pertenecen a una muralla urbana jalonada de torres cuadradas que, aunque hoy en día se halla bastante maltrecha, antaño tuvo que ser realmente poderosa a juzgar por la gran envergadura de las torres (foto 2) y el enorme espesor de los lienzos de mampostería (fotos 3 y 4). Recorremos una parte del perímetro de muralla, la que más a mano nos pilla. Tenemos entendido que existen restos de estructuras habitacionales en el interior del yacimiento pero la noche se nos está echando encima y ya no da tiempo a más. Ha sido una visita relámpago aunque no por ello menos interesante.

Foto 2.- Ruinas de un torreón perteneciente a la muralla tardo-bizantina de Pegai/Priapos.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Descubriendo Asia Menor. Día 4. Cízico.

Nubles blancas cubren el cielo de la península de Kapu Dagh al amanecer del cuarto día. Un viento fresco sopla desde el Mármara, rizando ligeramente la superficie del agua. El puerto de Ernek se halla tranquilo, sus muelles vacíos, los pesqueros amarrados a puerto. No se divisan apenas buques navegando. Sólo el graznido de las gaviotas rompe el suave murmullo del mar. Posteriormente nos enteramos que esta quietud es propia de los meses invernales en Erdek, contrastando vivamente con el bullicio y la hiperactividad de los estivales, cuando la ciudad se llena de veraneantes y hay un trasiego continuo de embarcaciones. Por lo visto Erdek es un destino turístico de cierta importancia a nivel regional, razón por la que dispone de una oferta hotelera considerable: mucho mayor, desde luego, de lo que correspondería en condiciones normales a una localidad de su más bien reducido tamaño. 

Desayunamos en un local que nos recomienda (y al cual nos conduce) el encargado del hotel donde hemos pasado la noche. Aunque comemos bien, nos arrean una minuta nada económica, rondando los estándares europeos. Carísimo para Turquía, donde lo normal es comer por la mitad, al cambio, que en España. El restaurante tampoco es nada del otro mundo, por lo que sin duda alguna nos han debido aplicar una suerte de tarifa “especial” para turistas despistados, mucho más cara que la de sus paisanos turcos. Está claro que el del hotel se debe llevar una comisión por cada turista extranjero que es conducido hasta ese restaurante… en fin, tampoco es ninguna tragedia.

Fig. 1.- Plano del istmo de la península de Kapu Dagh, con la localización de las ruinas de Cízico. Año 1901.