sábado, 9 de junio de 2018

Descubriendo Asia Menor II. Día 7, 1ª Parte. Estratonicea.

Como viene siendo habitual en este viaje amanece soleado y sin frío, invitando al amante de la historia clásica a subirse al auto y partir en busca de algún lugar antiguo, pleno de aroma y sabor a siglos, que aspirar y degustar.



Figura 5 (arriba).- Croquis del complejo gimnástico-termal de Estratonices. Foto 1 (centro).- Vista general de dicho complejo. Foto 2 (abajo).- Exquisito paramento de sillería marmórea empleado en la construcción del complejo. 

Hoy nos toca adentrarnos un poco más en el corazón de Caria. 30 kilómetros al este de Milas, concretamente, allá donde se alzan las ruinas de Estratonicea, confundidas en el entramado urbano de su heredera, la localidad turca de Eskihisar. La carretera es muy cómoda y moderna, una autovía con amplios carriles y escasa pendiente a pesar de discurrir por un área montuosa, cubierta de bosques de pinos. No tardamos por tanto más que una veintena de minutos en llegar al yacimiento y estacionar el coche en sus inmediaciones. Conozcamos la historia del lugar antes de seguir adelante…



Foto 3 (arriba).- Inscripción (Nikéforos…) localizada en un tambor de columna. Foto 4 (centro).- Elemento cristianizador (cruz y aura) torpemente inscrito en un sillar de complejo gimnástico-termal. Foto 5 (abajo).- Inscripción honorífica dedicada a Máximo Taumasio por el consejo (boulé) y el pueblo (demos) de Estratonicea.

Estratonicea (Stratonicea en latín, Stratonikeia en griego) es el nombre de la que fuera una de las ciudades más importantes de Caria en la antigüedad clásica. Posiblemente la más célebre después de la imponente Afrodisias. Sus primeros habitantes han sido datados arqueológicamente en la edad del bronce, habiéndose propuesto su identificación con el asentamiento hitita de Atriya. Durante los periodos tempranos de la civilización griega la ciudad será conocida como Idrias y también, según el historiador Pausanias, como Crisaóride.



 Foto 6 (arriba).- Frigidarium del complejo gimnástico-termal de Estratonicea. Foto 7 (centro).- Alipterio-Eleostesio del mismo. Foto 8 (abajo).- Fragmento reconstruido de arquitrabe y friso perteneciente a la columnata frontal del alipterio.

Sabemos que en el año 425 a.C. Idrias –nombrada Edrieis en el texto conservado—pertenecía, al menos teóricamente, a la liga de Delos, teniendo la obligación de abonar un tributo de seis talentos de plata, a pagar al alimón con las vecinas ciudades de Euromos e Hymessos. Dicha cantidad, ciertamente elevada, indica que la prosperidad había llegado a este rincón de Caria, lo cual no debe extrañarnos dada la bondad de su ubicación en una región surcada por diferentes rutas comerciales de primer orden.


Foto 9 (abajo).- Ruinas del Efebeo del complejo gimnástico-termal de Estratonicea. Foto 10 (abajo).- Capitel corintio perteneciente a la antigua columnata del efebeo.

Tras un dilatado periodo bajo dominio aqueménida, Idrias es conquistada por las tropas macedonias de Alejandro Magno. Fallecido éste en el 323 a.C., queda en poder de Antigono I Monoftalmos, pasando de sus manos a las de Lisímaco I. Eliminado el rey de Tracia en la batalla de Corupedio (281 a.C.), Idrias entra a formar parte del enorme imperio de Seleuco I. Antioco I Sóter (281-261 a.C.) concentrará un crecido número de pobladores de los asentamientos cercanos en Idrias. Su idea es disponer de una ciudad importante, con alta capacidad defensiva, en esa parte de Caria. También ordenará el cambio de nombre de Idrias: a partir de ahora será llamada Stratonikeia: nombre elegido en honor a Estratónice, esposa de Antioco. 



Foto 11 (arriba).- Restos de la columnata del efebeo y muro semicircular anejo. Foto 12 (centro).- Detalle del muro semicircular con su plinto inferior. Foto 13 (abajo).- Relleno de mampostería tosca aglomerada con mortero de barro constituyente del núcleo del efebeo.

Fue igualmente durante el reinado de Antioco I, quizás un poco antes del renombramiento de la ciudad, cuando se fundara la liga crisaoriana, a la que Estratonicea se une desde un principio a pesar de tratarse de una ciudad étnicamente griega y no caria. La justificación de esta aparente anomalía es que Estratonicea incluía dentro de su territorio varios asentamientos de población caria. Las reuniones de la liga se celebraban en el templo de Zeus Crisaoreo: todavía sin localizar si bien consta que se alzaba cerca de Estratonicea, en su territorio. De hecho el nombre de la liga posiblemente se inspiró en el segundo nombre conocido de Idrias, Crisaóride, señalado por Pausanias tal y como decíamos en un párrafo anterior.


Fotos 14 y 15.- Dos vistas distintas del Coriceo del complejo gimnástico-termal de Estratonicea.

El siglo III a.C. fue un periodo de esplendor para la ciudad, hermoseada por los sucesivos monarcas seleúcidas con magníficos edificios, los restos de los cuales pueden contemplarse todavía. En una fecha inconcreta de finales de dicho siglo Estratonicea es cedida a Rodas por Antioco III a modo de presente. Algún tiempo después Rodas pierde el control de la ciudad caria, efeméride ésta posiblemente acaecida durante el periodo 201-198 a.C., con ocasión de la campaña caria de Filipo V de Macedonia. Es posible que la ciudad sirviera durante un tiempo como plaza fuerte macedonia en tierras de Caria… así lo sugiere la referencia de Tito Livio (XXXIII, 18) al fracaso cosechado por las tropas rodias en su intento de recuperar Estratonicea aprovechando cierta victoria sobre las fuerzas macedonias obtenida en una batalla librada no lejos de la ciudad. Y es que al parecer los rodios se demoraron demasiado en aprovechar el éxito y atacar la plaza, pobremente guarnecida, dando tiempo a Dinocrates, el general macedonio, a reagrupar su ejército derrotado y marchar sobre Estratonicea, penetrando en ella y reforzando por tanto en gran medida su capacidad defensiva hasta el punto de imposibilitar su reconquista por parte rodia. Sea como fuere, Filipo V tuvo finalmente que devolver Estratonicea a Rodas (Tito Livio XXXIII, 30) en cumplimiento de lo acordado en el tratado de paz que puso fin a la segunda guerra macedónica (197 a.C.). 


Foto 16 (arriba).- El Conisterio del complejo gimnástico-termal de Estratonicea. Foto 17 (abajo).- Distintos elementos arquitectónicos del citado complejo localizados durante las excavaciones.

El dominio rodio sobre Estratonicea se prolongaría hasta el año 167 a.C., fecha en que el senado romano decreta la libertad de todas las ciudades de Caria. Cuenta Polibio (30, 22) que los rodios se resistieron inicialmente a retirar su guarniciones de Estratonicea y la costera Caunos mas qué duda cabe que al final debieron hacerlo, recobrando la ciudad el dominio sobre su destino (siempre y cuando éste no interfiriera con los intereses romanos por supuesto). Es en este momento de su historia cuando Estratonicea comienza a acuñar moneda autónoma, probablemente al objeto de dinamizar un comercio más liberalizado. En su gran mayoría se trata de series de hemidracmas, con Zeus en anverso y un águila en reverso dentro de un cuadrado incuso. Las distintas emisiones se diferencian por el nombre del magistrado monetal que figura en el reverso, normalmente encima del águila. Estudiando dichos nombres ha sido posible postular una cronología para este tipo monetal, el cual se extiende hasta el año 80 a.C. aproximadamente. A partir de esa fecha el característico hemidracma estratonicense se sigue acuñando si bien mudando la cabeza de Zeus por una cabeza de Hécate, diosa ésta muy venerada en la ciudad y su territorio. Estos hemidracmas serán acuñados hasta circa 30 a.C., momento en que son sustituidos por unas breves al tiempo que hermosas emisiones de dracmas argénteos con busto de Hécate en anverso y Zeus montado a caballo en reverso sobre leyenda de ceca STRA, inicial de STRATONIKEIA. En la figura 1 podemos ver, a la izquierda, un ejemplar del tipo general de hemidracma, con Zeus en anverso, acuñado por mandato del magistrado Melantixos en el periodo 133-129 a.C, y, a la derecha, un dracma de finales del siglo I a.C.

Figura 1.- Monedas de plata acuñadas en Estratonicea en el periodo 133-120 a.C. (izquierda) y a finales del siglo I a.C. (derecha).

Estratonicea apoyará decididamente la causa de Aristónico: el hijo natural de Eumenes II que denunciara el testamento de Átalo III por el cual cedía el reino de Pérgamo a Roma (133 a.C.), haciéndose proclamar rey con el nombre de Eumenes III. A raíz de una serie de éxitos iniciales frente a las legiones romanas Aristónico se apodera de un extenso territorio. Para pagar a sus tropas acuña tetradracmas de tipo cistofórico, la moneda pergamena por excelencia, en sus cuarteles generales de Thyateira, Apolonia y Estratonicea. Las monedas batidas en esta última ciudad se caracterizan por su estilo crudo, ciertamente alejado de la excelencia pergamena y la leyenda de ceca STRA. También incluyen el año de reinado de Aristónico en que fueron acuñados y las iniciales de éste BA EY, esto es Basileos Eumenoi. Son moneda escasas hoy en día, lo que indica que los recursos dinerarios del fugaz estado neo-pergameno no debieron ser muy abundantes, detalle éste que quizá explica su total derrota a manos de Roma. En la figura 2 podemos ver uno de estos tetradracmas cistofóricos acuñado en Estratonicea. Comentar además que Aristónico, en las postrimerías de su reinado (año 129 a.C.), se refugió tras los muros de Estratonicea, aguantando allí un estrecho asedio concluido con la entrada de las tropas romanas en la ciudad y la captura del monarca neo-pergameno, el cual fuera ejecutado poco después.

Figura 2.- Tetradracma cistofórico acuñado en Estratonicea durante el último año de la rebelión de Aristónico (129 a.C.)

En el año 88 a.C., Mitrídates VI del Ponto, después de acometer su atroz matanza de romanos y latinos, concentrada sobre todo en las regiones más occidentales de Asia Menor (Misia, Tróade, Eólida y Jonia), se dirige a someter Caria y Licia, expugnando durante su avance la ciudad de Estratonicea. Ésta debió ofrecer alguna clase de resistencia filorromana toda vez que fue castigada al pago de una multa y a alojar una guarnición póntica permanente. Durante su estancia en Estratonicea Mitrídates se fijo en una hermosa virgen llamada Monime, hija de Filomeno, la cual escogió como esposa, permaneciendo algún tiempo en la ciudad mientras se organizaba y celebraba la boda (Apiano, Guerras Mitrídaticas, 3, 21).




Fotos 18 y 19 (arriba y centro-arriba).- Tramo de calle adoquinada estratonicense flanqueado por sendas columnatas. Foto 20 (centro-abajo).- Propileo que daba acceso a la calle anterior. Foto 21 (abajo).- Base de pilastra y capitel corintio pertenecientes al citado propileo.

Medio siglo más tarde, en 40 a.C., Estratonicea se enfrenta con éxito a las tropas partas comandadas por Pacoro I y su lugarteniente, el renegado romano Quinto Labieno (Dión Casio, XLVIII, 25). El asedio debió ser bastante duro, también la voluntad de defensa de los estratonicenses hasta el punto de impresionar a Octavio Augusto que enviara una carta a la ciudad elogiando su “lealtad al pueblo romano” (Tácito, Annales, 3, 62).



Foto 22 (arriba).- Vista general, en planta, de la iglesia construida justo al lado del propileo. Foto 23 (centro).- Primer plano del alzado del ábside de la anterior iglesia. Foto 24 (abajo).- Losa marmórea con cruz latina perteneciente a la celosía de la iglesia.

Estratonicea comenzará el siglo I de nuestra Era inserta en la provincia romana de Asia, dentro de la diócesis alabandense. Durante muchas décadas la ciudad prospera gracias al fecundo comercio practicado a lo largo de la costa anatólica del Egeo, siendo su importancia política probablemente similar a la de las principales ciudades próximas: Alabanda, la capital diocesana, Milasa, Cybira y Afrodisias. Es posible que Adriano la visitara durante su periplo por la gran provincia de Asia, tomando la ciudad bajo su protección hasta el punto de renombrarla Hadrianópolis. Aunque este nombre no cuajó y aún se ha dudado de él, lo cierto es que existe confirmación numismática de su utilización al mismo tiempo que el nombre original de Estratonicea, en la misma moneda queremos decir, permitiendo de esa manera disipar cualquier duda al respecto.




Foto 25 (arriba).- Ruinas excavadas de unas termas de cronología romana localizadas en las inmediaciones de la iglesia. Foto 26 (centro-arriba).- Pavimento recientemente exhumado perteneciente a las citadas termas. Foto 27 (centro-abajo).- Otra vista de la excavación de las anteriores termas, con los elementos localizados pendientes de clasificación y recolocación. Foto 27bis (abajo).- Fragmento de dintel ricamente esculpido.

Las acuñaciones provinciales de Estratonicea se extienden desde el reinado de Trajano hasta el de Galieno. Como en los casos de las cercanas Alabanda y Alinda los hiatos de emisión son muy importantes, concentrándose la mayor parte de la producción monetal en el reinado de Trajano y en el de Septimio Severo. Las emisiones a nombre de los distintos miembros de la familia severina suelen ser bronces de gran tamaño y muy cuidada factura que apuntan a una serie de emisiones conmemorativas, especiales, destinadas, posiblemente, a agradecer alguna clase de decreto imperial ventajoso para las ciudades de la zona. De hecho son piezas muy similares en casi todos los aspectos a las emisiones contemporáneas de Alabanda y Alinda. Por el contrario los bronces de reinados anteriores y posteriores son de mediano o pequeño módulo y estilo típicamente microasiático con lo que esto supone de ligera pobreza de arte. En la figura 3 podemos contemplar cuatro bronces estratonicenses acuñados en época imperial romana. Se pueden describir de la siguiente forma:

Figura 3.- Monedas de bronce acuñadas en Estratonicea durante los siglos II y III d.C.

Arriba-izquierda.- AE20 acuñado a nombre de Adriano. Zeus sentado en reverso. Leyenda de ceca (reverso) ΑΔΡΙΑΝΟΠO: Hadrianopo(leiton). Emisión aprobada por el estratego (CTP) Cándido (KA). Arriba-derecha.- AE25 pseudoautónomo acuñado en el reinado de Antonino Pío o Marco Aurelio. Zeus a caballo en anverso, Hécate cabalgando un león en reverso. En esta pieza se homenajea a las dos deidades principales de Estratonicea: Zeus y Hécate. Leyenda de ceca (anverso) CTPATONIKЄΩN (Stratonikeon). Abajo-izquierda.- Gran bronce (AE25) acuñado durante el reinado de Septimio Severo, emperador que aparece en anverso cara a cara con su esposa, la emperatriz Julia Domna. En el reverso observamos una representación estante de la diosa Hécate. Abajo-derecha.- AE25 a nombre de Valeriano I. Tyche en reverso. Leyenda de ceca doble: AΔPIANOΠOΛITΩN CTPATONIKЄΩN (Adrianopoliton Stratonikeon).



Fotos 28 y 29 (arriba y centro).- Sector de las termas romanas de Estratonicea que han permanecido siempre en uso o cuanto menos en superficie, sin sepultar. Foto 30 (abajo).- Estructuras de cronología algo tardía localizadas en el lugar otrora ocupado por el ágora de Estratonicea.

Poco es lo que se sabe del devenir de Estratonicea en los siglos bajoimperiales y bizantinos. Aunque disminuida en tamaño y población, la ciudad retuvo la suficiente cierta importancia como para ser elegida sede episcopal sufragánea del metropolitano de Estaurópolis (nombre bizantino de Afrodisias). De hecho conocemos los nombres de tres de sus obispos: Eupeithus (451 d.C.), Theopemptus (692) y Gregorio (787). Todavía en el siglo XIII seguía existiendo la sede como tal. Poco después debió producirse la conquista turca de la ciudad la cual, a diferencia de lo acaecido en la mayoría de asentamientos antiguos, no supuso su despoblamiento. En efecto, Estratonicea ha sido un lugar habitado hasta la tercera década del siglo XX, conservándose las ruinas de los edificios clásicos confundidas entre los muros, más o menos maltrechos, de las últimas viviendas otomanas.



Fotos 31 y 31bis (arriba y centro).- Dos vistas diferentes del antiguo Bouleterion de Estratonicea. Foto 32 (abajo).- Inscripción turca visible en uno de los muros del bouleterion.

Ahora que ya conocemos la historia de la ciudad se impone explorar a fondo sus vestigios. A fin de orientarnos en nuestra visita vamos a utilizar el mapa de la figura 4. La entrada al conjunto arqueológico bordea la desierta mezquita de Eskihisar (punto 13 del mapa), nombre de la población turca heredera de la antigua Estratonicea. Las autoridades provinciales han iniciado un programa de puesta en valor del entramado urbano de Eskihisar, arreglando calles y restaurando los edificios otomanos mejor conservados entre los que destaca esta mezquita y el gran caserón señalado con el número 14 en el mapa. También se están practicando excavaciones arqueológicas en diversos puntos de la población. El conjunto histórico-arqueológico resulta muy curioso al tiempo que agradable de ver ya que no es nada habitual encontrar una fusión entre modernidad y clasicismo tan intensa y bien lograda como la que se observa aquí, paseando por las calles de Eskihisar.

Figura 4.- Plano del yacimiento arqueológico de Estratonicea.

Torcemos a la izquierda en el primer cruce de manera que nuestros pasos nos llevan en derechura adonde se alzan unas ruinas de gran empaque. Su filiación clásica resulta evidente a la vista del masivo despliegue marmóreo que adorna la antigua estructura, reluciente a la luz de la mañana. Un vistazo al panel explicativo correspondiente nos revela que se trata del antiguo complejo Gimnástico-Termal de Estratonicea (foto 1).




Foto 33 (arriba).- Interior del bouleterion con los restos de su cávea. Foto 34 (centro-arriba).- Primer plano de la cávea anterior. Fotos 35 y 36 (centro-abajo y abajo).- El muro  exterior del bouleterion, construido en sillería de alta calidad.

El complejo es bastante grande, uno de los mayores en su tipo de Asia Menor. No obstante permanece soterrado en su mayoría: sólo un sector de su frente septentrional ha sido excavado, revelando una sucesión de cinco dependencias, todas ellas construidas en sillería de mármol blanco de excelente calidad (foto 2). El análisis de la estructura más la información contenida en las inscripciones localizadas (foto 3) indica que fue erigida en el segundo cuarto del siglo II a.C. Posteriormente, durante los reinados de Augusto y de Adriano, recibiría algunas reformas de cierta importancia. A finales del siglo V o principios del siguiente el complejo es “purificado” de su pasado pagano por medio de cruces burdamente inscritas aquí y allá (foto 4). Del empleo del edificio en época tardorromana o bizantina temprana da fe la hermosa inscripción cristiana de la foto 5, con sus cruces latinas claramente talladas en los extremos y su hermoso encabezado X M iniciales de Christon Maria Genna o lo que es igual: Cristo, de María Nacido. Finalmente, en época bizantina indeterminada, algunos de sus muros serían parcial y toscamente rehechos. 





Fotos 37 y 38 (arriba y centro-arriba).- Escaleras de acceso al interior del bouleterion. Foto 39 (centro).- El enlosado del boulterion, muy bien conservado en algunos puntos. Foto 40 (centro-abajo).- Bloque perteneciente al anterior enlosado literalmente cubierto de cruces cristianizadoras. Foto 41 (abajo).- Pavos reales, símbolos de la inmortalidad del alma, inscritos también en el enlosado.

Podemos usar el croquis de la figura 5 para movernos por este fascinante edificio. Así, comprobamos que de izquierda a derecha se encuentra primero un Frigidarium o baño frío (foto 6) perteneciente al área termal del complejo. A continuación se halla el Alipterio (eleotesio en su versión griega), esto es la sala ubicada junto al baño frío donde los usuarios se untaban con aceites y perfumes (foto 7). Es de planta rectangular, con una columnata de orden dórico en su lado largo meridional, la cual soportaba un arquitrabe con régula y gota más un friso adornado con triglifos (foto 8). Tanto el lado largo septentrional (en gran parte reconstruido en época bizantina empleando material de ocasión) como los dos lados cortos estaban adornados con semicolumnas acanaladas. En tercer lugar encontramos el Efebeo: una elegante dependencia semicircular (foto 9), otrora provista de columnata corintia (foto 10) a todo lo largo de su perímetro interior (foto 11) y un airoso plinto delantero con reborde superior (foto 12). El considerable espacio situado entre el muro exterior del complejo y el muro semicircular que define esta dependencia fue rellenado con mampostería basta ligada con mortero de barro: una solución algo pobre para una edificación tan refinada (foto 13). El efebeo era el lugar donde los maestros instruían a los adolescentes griegos (los efebos) en las tradiciones culturales helénicas. La siguiente dependencia es el coriceo: el lugar donde realizaban ejercicios pugilísticos consistentes en golpear un saco de cuero relleno de arena (fotos 14 y 15). Ésta dependencia se ubicaba siempre a la derecha del efebeo, motivo por el que se ha propuesto esta identificación. Es de planta rectangular con columnata en su lado mayor meridional. Los muros de los otros tres lados fueron embellecidos con airosas semicolumnas acanaladas coronadas con capiteles corintios. No está mal conservada y, junto al efebeo, es la parte más vistosa del sector del complejo exhumado. Finalmente se encuentran los restos a medio excavar del conisterio (foto 16), nombre con el que se conocía la sala en que los atletas se frotaban el cuerpo con arena una vez untados con aceite al objeto de facilitar la sujeción durante la práctica de la lucha grecorromana. Aquí se han depositado algunos elementos arquitectónicos localizados durante las excavaciones entre los que destaca un tímpano con umbo central (foto 17).



Fotos 42 y 43 (arriba y centro).- El edicto de precios de Diocleciano tallado en el muro septentrional del Bouleterion de Estratonicea. Foto 44 (abajo).- Cimentación de sillería exhumada recientemente al lado de una de las calles de Eskihisar.

Concluida la visita al gimnasio, tomamos una calle pavimentada con canto de río, muy pulido, hasta llegar a una explanada rodeada por algunas casas turcas en diferente estado de conservación. Un discreto tramo de calzada ha sido exhumado en este lugar así como algunas piezas de la columnata porticada que la flanqueaba, las cuales han sido recolocadas más o menos in situ (fotos 18 y 19). Una suerte de puerta monumental o propileo (foto 20), soportado por pilastras y columnas de considerable grosor (foto 21), daba acceso a esta calzada, indicando que se trataba de una de las vías principales de Estratonicea. Al igual que la columnata anterior, este propileo ha sido parcialmente reconstruido utilizando las piezas localizadas en la excavación.




Foto 45 (arriba).- El gran teatro de Estratonicea con uno de sus muros analemma en primer plano. Fotos 46 y 47 (centro arriba y centro abajo).- Vistas generales de la cávea inferior del teatro estratonicense. Foto 48 (abajo).- El bien conservado diazoma central.

En época medieval bizantina (¿siglos IX-XI?) se construye una suerte de iglesia encima de la calzada, a pocos pasos del propileo. Presenta planta basilical con tres naves (foto 22), la central terminada en un ábside (foto 23) y las otras dos en diaconicón y prótesis: las habitaciones que hacían las veces de sacristía y almacén de los objetos litúrgicos respectivamente. Fue construida empleando materiales reutilizados, incluyendo elementos de gran tamaño como fragmentos de los pilares del propileo y uno de sus capiteles. Este dato y el hecho de apoyarse la iglesia directamente sobre la calzada romana indican que tanto el propileo como la propia calzada estaban fuera de uso en ese momento. Una losa mármorea con una gran cruz latina tallada (foto 24) es el único vestigio de la celosía pétrea que separaba el área del altar del resto de la iglesia. Alrededor de la iglesia fueron excavadas tumbas de tipo simple, delimitadas con losas reutilizadas y ladrillos grandes. En el momento de nuestra visita esta iglesia estaba en excavación; de hecho resultaba evidente que las estructuras existentes habían sido exhumadas muy poco tiempo atrás.




Foto 49 (arriba).- Filas de asientos de la cávea inferior vistos desde el diazoma central. Fotos 50 y 51.- (centro arriba y centro-abajo).- Dos primeros planos de los asientos del teatro. Foto 52 (abajo).- Extremo de una de las hileras de asientos donde se observa, un poco maltrecho, la pata de león esculpida que lo adornaba.

Muy cerca de la iglesia anterior se alzan vestigios de unas termas de cronología romana (siglo II d.C.) señaladas con el punto 9 en el mapa de la figura 5. Una parte ha sido excavada recientemente (fotos 25 y 26), estando todavía pendiente la clasificación de algunos elementos y su eventual recolocación (foto 27 y 27bis). Otra se encuentra en pie, probablemente por haber permanecido en uso hasta tiempos recientes, no como termas naturalmente sino sirviendo sus paramentos como muros de casas (fotos 28 y 29). 




Fotos 53 y 54.- (arriba y centro-arriba).- Prohedrias del teatro de Estratonicea. Foto 55 (centro-abajo).- Área para personajes principales ubicada en la parte central del diazoma. Foto 56 (abajo).- Curiosa curvatura provocada en la cávea inferior por los corrimientos de tierra.

Torcemos a la izquierda por una calle que discurre, cuesta abajo, unas decenas de metros hasta desembocar en un nuevo espacio abierto. Acabamos de llegar al corazón de Estratonicea, allí donde se alzaba el ágora ciudadana y algunos de sus más importantes edificios cívicos (punto 5 del mapa). Del ágora poco hay que ver pues está enterrada en su gran mayoría. Tan sólo algunos muros de cronología posterior al periodo romano (foto 30) han sido excavados hasta la fecha (noviembre de 2016).





Fotos 57 (arriba).- La orquesta del teatro de Estratonicea vista desde el diazoma central. Foto 58 (centro-arriba).- La escena vista desde el mismo punto. Foto 59 (centro).- Elementos arquitectónicos pertenecientes a las columnatas esculpidas del proscenio de la escena. Foto 60 (centro-abajo).- Inscripción griega localizada en las proximidades de la escena del teatro. Foto 61 (abajo).- Grandes cruces latinas de cronología tardía talladas en una de los sillares de la escena.

Mucho más interesante resulta, sin duda, el Bouleterion de Estratonicea (foto 31 y 31bis), datado según la bibliografía a comienzos del siglo I d.C. Se trata de un edificio que se ha mantenido más o menos en uso, con una función u otra, a lo largo de los siglos. De hecho sus muros lucen inscripciones en lengua turca y decoración floral (foto 32), datando, la más antigua, del año 1608. El interior de este bouleterion, allá donde se encontraba el hemiciclo con la cávea correspondiente (foto 33), sí que ha acusado gravemente el paso del tiempo, permaneciendo soterrado en buena parte. No obstante todavía es posible estudiar cómo eran las líneas de asientos: conformadas por grandes sillares marmóreos bien tallados pero sin florituras (foto 34). Los muros exteriores (fotos 35 y 36), las diversas escaleras de acceso (fotos 37 y 38) y grandes áreas del enlosado se conservan mucho mejor (foto 39). Abundan, por cierto, en este último los elementos cristinianizadores: cruces de varios tipos (foto 40) y un par de pavos reales (foto 41) simbolizando la inmortalidad del alma cristiana. Dicho todo esto, vamos con lo mejor del edificio: una larga serie de inscripciones talladas en su muro septentrional, tanto en su intradós (en lengua griega) como en su extradós (latina). Se trata ni más ni menos que del edicto rubricado en el año 301 por el emperador Diocleciano según el cual se mandaba fijar los precios máximos de venta de una gran cantidad de productos. Largas listas de precios acompañaban a este edicto, normalmente conocido como el Edicto de Precios de Diocleciano, pudiéndose leer parte de dichas listas en los ajados sillares del bouleterion de Estratonicea (fotos 42 y 43). Este decreto imperial tenía como misión eliminar el fraude y reducir el impacto de la inflación, siempre demasiado elevada en el mundo romano. Pero lo cierto es que no consiguió su objetivo ya que, como suele suceder con esta clase de medidas intervencionistas, fue rápidamente neutralizada por un auge proporcional del mercado negro y el contrabando.



Fotos 62, 63 y 64.- Vistas de la maravillosa calle enlosada flanqueada por sendas columnatas exhumada en las inmediaciones de la puerta septentrional de Estratonicea.

Volvemos sobre nuestros pasos hasta el cruce anterior, tomando en este caso una calle e dirección sur. La vía transcurre durante unos centenares de metros por un área poco edificada, dejando a un lado una línea de cimentación de sillería de gran tamaño (foto 44), claramente romana, cuya excavación no ha hecho más que comenzar y de la que por tanto poco podemos comentar (tal vez sean las ruinas del estadio). El camino concluye tras doblar una curva y darnos de bruces con el imponente Teatro de Estratonicea (punto 6 del mapa). 



Foto 65 (arriba).- Restos de viviendas bizantinas junto a la calle enlosada. Foto 66 (centro).- Pavimento de mosaico de una de dichas viviendas, con motivos geométricos y cristianos (cruz inscrita en círculo). Foto 67 (abajo).- Preciosa cruz latina tallada en el muro de una de las casas bizantinas anteriores.

Es un típico teatro griego, de planta semicircular así como apoyado sobre la ladera de una colina (foto 45). Ha sido datado en época helenística, siendo bastante reformado en época de Augusto y Tiberio, sobre todo en lo relativo a la demolición de la escena original y su sustitución por otra mucho más ostentosa. Poseía dos cáveas, superior e inferior (fotos 46 y 47), separadas por un diazoma central (foto 48), con capacidad para 15000 espectadores. La cávea inferior se encuentra especialmente bien conservada, incluidas las escaleras de comunicación entre filas (foto 49). Las hileras de asientos (fotos 50 y 51) presentan una factura similar a la de los mismos del bouleterion, esto es tirando a austera si bien lucen las típicas patas de león en los extremos de las hiladas (foto 52). También contribuye a romper la monotonía del edificio un pequeño conjunto de prohedrias algo más historiadas, localizadas a pie de orquesta (fotos 53 y 54) y un área para personajes principales ubicada en la parte central del diazoma (foto 55). Los desplazamientos de tierra han provocado un fuerte desplazamiento en algunas zonas de la cávea inferior, curvándolas de forma poco convencional (foto 56). La orquesta debía tener alguna clase de enlosado marmóreo hoy perdido ya que desde luego está plenamente excavada (foto 57). En cuanto a la escena, romana como decíamos anteriormente, presentaba tres niveles de altura y dos elementos sucesivos: muro y proscenio columnado (foto 58). Este último poseía al menos una columnata de orden corintio y otra de orden jónico (foto 59). También estaba adornado con inscripciones (foto 60) y otros elementos escultóricos, sin que falte algún que otro elemento cristianizador: sendas cruces latinas talladas en un sillar del muro de la escena, de cronología bastante tardía aparentemente (foto 61).


Fotos 68 y 69.- Vano occidental de la puerta monumental que permitía la entrada a Estratonicea desde el norte. 

Visitado el teatro sólo nos queda por ver las estructuras excavadas en el sector septentrional de la antigua Estratonicea (punto 2 del mapa). Llegar a ellas no resulta muy fácil ya que están en la otra punta de Eskihisar y el laberinto de callejuelas y caminillos no está todo lo bien señalizado que nos gustaría. Pero bueno, el mapa que llevamos sale en nuestra ayuda todas las veces que nos encontramos con un cruce anónimo. El caso es que logramos dar con un largo tramo de calle pavimentada, flanqueada por sendas columnatas en la mejor tradición grecorromana que daban acceso a viviendas y tiendas (fotos 62, 63 y 64). Las excavaciones indican que este elemento urbano adquirió su aspecto definitivo a mediados del siglo II d.C., siendo golpeado duramente por un terremoto en época bizantina. Los intentos por reconstruirlo pueden observarse en los restos de viviendas bizantinas exhumados (foto 65), algunas de ellas provistas de mosaicos representando motivos geométricos y cristianos (foto 66) e incluso con cruces talladas artísticamente en los muros (foto 67).


Foto 70 (arriba).- Cubeta de agua perteneciente al ninfeo que se encontraba entre ambos vanos. Foto 70bis (abajo).- Tubería de cerámica perteneciente al sistema de aprovisionamiento de agua del citado ninfeo.

La calle pavimentada que acabamos de describir tenía su comienzo en una puerta monumental abierta en la muralla de la ciudad. Ésta era de doble vano, cubiertos ambos por un arco de medio punto adovelado apoyado en pilares de recia sillería (fotos 68 y 69), todo ello de gran calidad constructiva a juzgar por los restos conservados del vano occidental. Entre los dos vanos, en el lado interno de la puerta de la muralla, había una fuente monumental (ninfeo) destinada a calmar la sed y facilitar la higiene de las personas que entraban en la ciudad. Se trata de un elemento habitual en las ciudades grecorromanas, del cual se ha conservado la cubeta de agua principal en bastante buen estado (foto 70), incluyendo algunos fragmentos de las tuberías de cerámica que la alimentaban (foto 70bis). Justo tras este ninfeo, antes de iniciarse la columnata, se encontraba un pequeño grupo de pedestales muy bien tallados soportando estatuas de prohombres largo tiempo ha desaparecidas (fotos 71 y 72). Estos elementos debían tener un marcado carácter simbólico ya que fueron objeto de un intento de cristianización especialmente intenso, abundando en ellos las cruces inscritas (foto 73). 



Fotos 71 y 72 (arriba y centro-arriba).- Pedestales prismáticos localizadas justo detrás de la puerta monumental de la muralla. Fotos 73 (abajo).- Profusión de elementos cristianizadores, incluyendo cruces de varios tipos, inscritos en uno de dichos pedestales.

Una vez extramuros, esto es fuera de la muralla de Estratonicea, nos encontramos frente a una magnífica tumba monumental (punto 11 del mapa), con su bóveda, habitáculo interno y escaleras de acceso en perfecto estado (foto 75). También se aprecia que parte de la muralla debió desplomarse en época bizantina, probablemente a consecuencia del terremoto antes mencionado, siendo reedificada con mampostería basta ligada con mortero de cal en forma tal que se generaba una suerte de torre hueca brevemente proyectada hacia el exterior (foto 75).


Foto 74 (arriba).- Tumba monumental de cronología romana localizada a pocos metros de la gran puerta septentrional. Foto 75 (abajo).- Sector de muralla reparado en época bizantina, intentando generar una torre de flanqueo con la que batir de cerca la puerta anterior.

Lo último que nos queda por estudiar en esta zona son algunos lienzos, no muy largos, de la muralla de la ciudad. Se diría que presenta dos momentos constructivos: uno de época helenística temprana, del tiempo en que Idrias pasó a llamarse Estratonicea, verificado con grandes sillares, prácticamente ortostatos, no muy bien trabajados así como colocados en seco con moderada pericia (fotos 76 y 76bis) y otro marcadamente posterior, realizado con sillares de menor módulo, aparentemente reutilizados y más o menos bien colocados, que parece corresponder a una reconstrucción de época tardorromana o bizantino temprana (foto 77).



Fotos 76 y 76bis (arriba y centro).- Dos vistas de la muralla helenística de Estratonicea. Foto 77 (abajo).- Sector de muralla reconstruido en época tardorromana o bizantino temprana.

Caminamos bordeando el emplazamiento de la antigua muralla estratonicense, en su mayor parte sepultada pero con todo fácil de seguir. La idea es regresar por aquí a la entrada al yacimiento. Un rato después estamos de vuelta en nuestro cochecito alquilado. El día prosigue, aún luce el cielo en lo alto y nos está esperando un maravilloso santuario cario para rematar el día. Allá vamos pues… lo conoceremos en la siguiente entrada de este blog.

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