domingo, 12 de febrero de 2017

Descubriendo Asia Menor II. Día 2, 1ª Parte. Erythrai.

La costa del Egeo es un lugar muy agradable en la mañana del segundo día de viaje por Asia Minor. El sol ilumina las abruptas colinas que salpican el interior de la península de Çesme. Se trata de una zona cuya población se concentra mayoritariamente en la costa, dejando el interior en un estado semi-salvaje. Pequeñas carreteras locales avanzan paralelas a la costa conectando los diferentes pueblos. Tomamos una que conduce hacia el norte en dirección a Ildiri, antaño llamado Lithri y más antaño aún, mucho más, Erythrai: la antigua Erythrai, a la sazón el objetivo de la primera visita del día.

Domus romana excavada en las inmediaciones
Foto 1.- Domus romana excavada en las inmediaciones del puerto de Ildiri.

Ildiri es un pueblo costero no muy grande ni especialmente próspero. Dispone de un puerto razonablemente bien equipado para el tráfico menor, el cual constituye el principal motor económico de la localidad. Sus edificios se alzan en mismo solar donde se alzara la antigua Erythrai –nunca despoblada-- lo que inevitablemente dificulta los trabajos arqueológicos. Demos un breve repaso a la historia de esta ciudad griega antes de continuar.

Erythrai (Erythrae en latín, Eritras en castellano) fue fundada en una época bastante remota, anterior al periodo arcaico griego. Pausanias nos dice que el nombre procede de su fundador Éritros, hijo del rey Radamanto de Creta, siendo sus primeros habitantes una mezcolanza de cretenses, panfilios, licios y carios: esto es gentes nativas de Anatolia con la sola excepción de los cretenses, que harían las veces de élite dirigente de la ciudad. En algún momento de la primera mitad del siglo IX a.C. sería recolonizada por griegos continentales, entrando así en la historia de la civilización griega propiamente dicha. Según Estrabón el nombre Erythrai se debe a la ciudad natal de estos colonos griegos: Erythrai de Beocia. 

Domus romana

Vistas de la domus romana de Ildiri
Fotos 2 y 3.- Vistas de la domus romana de la foto 1 donde se aprecia la riqueza de los materiales utilizados.

Erythrai prosperaría grandemente durante el periodo arcaico, siendo considerada una de las 12 ciudades jónicas principales. La arqueología ha desvelado una profunda conexión entre la porteña Erythrai y los mercaderes fenicios, cuya colaboración llevara a abrir rutas comerciales con el Mar Negro, Egipto y el Cercano Oriente por medio de las cuales llegaban las mercancías orientales a la ciudad, desde donde eran distribuidas por toda Jonia. Este control eritreo de las importaciones orientales traería gran riqueza a la ciudad, reflejada en la construcción de sendos templos de considerable empaque según palabras de Pausanias: uno dedicado a Melkart-Hércules, divinidad tutelar de la ciudad de Tiro (fiel testimonio de la presencia fenicia en la ciudad) y otro a Atenea Polias. Lamentablemente esta prosperidad también llevaría a un enfrentamiento con la vecina isla de Kios datado en algún momento impreciso del siglo VII a.C. 

Ruinas del un conjunto termal tardorromano o bizantino temprano.
Foto 4.- Ruinas, no mal conservadas, de un conjunto termal tardorromano o bizantino temprano.

Del dominio lidio pasaría al persa a raíz de la derrota y muerte del rey Creso en el año 545 a.C. La amenaza aqueménida aconsejaría a Erythrai incorporarse a la liga de Delos, presidida por Atenas (comienzos del siglo V a.C.). En este momento la ciudad es un gran emporio comercial, cuyo tráfico se apoya en unas monedas de electro (aleación de oro y plata al 50% aprox.) llamadas Hetkes, de origen lidio, equivalentes a 1/6 de estatera. Acuñados en gran volumen –no son raros hoy en día-- en la propia Erythrai (ver figura 1 para contemplar un hermoso ejemplar de este tipo monetal) los hetkes eritreos constituyen un elocuente indicio de la gran prosperidad alcanzada por la ciudad entre los años 550 y 450 a.C. Otra prueba de su riqueza se encuentra en los 7 talentos que Erythrai debía pagar como tributo a la liga de Delos: la mayor suma aportada por una ciudad jonia. Mas sin duda era demasiado dinero incluso para una polis floreciente como aquélla, motivo por el que Erythrai intentó abandonar la liga en el 453 a.C., decisión que Atenas impidió derrocando el gobierno de la ciudad e instalando una guarnición afín en su acrópolis. El dominio ateniense se mantendría hasta el 412 a.C. en que una rebelión conjunta de Erythrai, Kios y Klazomenai, ciudades vecinas entre sí, lo pondría fin.  

Ketke de electro acuñado en Erythrai
Figura 1.- Ketke de electro acuñado en Erythrai entre los años 550 y 450 a.C.

Alternando la alianza con Atenas y el imperio Persa, Erythrai lograría capear el temporal de la primera mitad del siglo IV a.C. A mediados del este siglo firma un tratado de amistad con el célebre Mausolo de Halicarnaso y también con Hermias, señor de Assos y protector del filósofo Aristóteles. La relación de Mausolo con Erythrai fue especialmente estrecha, hasta el punto de dedicarle la ciudad una estatua de oro y otra de plata a su esposa Artemisia.

Erythrai abriría de buen grado las puertas al ejército de Alejandro Magno: vencedor en Gránico y conquistador de Asia Menor. Incluso el oráculo que había en Erythrai, el cual llevaba largo tiempo en silencio, afirmó rotundamente que Alejandro era hijo de Zeus. Desde luego no era ésta una revelación a desdeñar ya que Erythrai era conocida en el mundo griego no sólo por su riqueza sino también por ser la ciudad natal de las muy respetadas sibilas (profetisas) eritreas, encargadas de poner voz a las revelaciones del dios Apolo en el oráculo anteriormente citado. De hecho la famosa Sibila de Cumas, autora de los libros sibilinos que tanto prestigio tuvieron en la Roma republicana e Imperatorial, fue una de estas sibilas eritreas.


Fotos 5 y 6.- El Herón de Erythrai visto desde el Sur (arriba) y Norte (abajo).

A la muerte del gran Alejandro, Erythrai pasaría sucesivamente a manos de Antígono I Monoftalmos, Lisímaco de Tracia y Seleuco I Nicator, fundador de la dinastía seleúcida. Fue un periodo de gran agitación pero al mismo tiempo de esplendor para la ciudad: así lo indica por un lado la construcción de su muralla defensiva y, por otro, la de su teatro, todo ello sufragado con las acuñaciones argénteas (dracmas y tetradracmas) emitidas durante este periodo. En la figura 2 podemos ver dos de estas acuñaciones, dracma a la izquierda, tetradracma a la derecha. El nombre de la ciudad sólo aparece en los dracmas (EPY, esto es ERY de ERYTHRAI) al lado de la maza y el arco de Hércules, divinidad principal de la ciudad, y el nombre del magistrado monetal correspondiente. Los tetradracmas eritreos no llevan leyenda de ceca; no obstante su adscripción es sencilla ya que emplean como marca de ceca los citados maza y arco hercúleos, unas veces juntos y otras separados, esto es ubicados en diferentes lugares del reverso tal y como sucede en el ejemplar de la figura 2, acuñado a nombre de Lisímaco. Destacar así mismo que en algunas emisiones sólo aparece la maza.

Dracma y Tetradracma acuñado por Lisímaco
Figura 1.- Izquierda. Dracma acuñado en el periodo 320-280 a.C. Derecha.- Tetradracma acuñado a nombre de Lisímaco entre el 305 y el 281 a.C.

Derrotado Antíoco III en la batalla de Magnesia, Roma recompensó a Erythrai por su apoyo contra Antíoco cediéndole algunos territorios y declarándola “Ciudad Libre”. Posteriormente la ciudad se asociaría con el reino de Pérgamo, quedando incorporada a la provincia romana de Asia en el año 133 a.C., fecha de la muerte de Átalo III, el último monarca pergameno. La importancia estratégica de Erythrai, basada en el crecido tráfico de su puerto, era tan grande que las autoridades romanas decidieron administrarla directamente desde la propia Roma. Aparte de por sus actividades comerciales, Erythrai destacó en la producción de ganado caprino, vino, maderas y piedras de molino. 

El teatro de Erythrai
Foto 7.- El teatro de Erythrai.

El terremoto del 17 d.C. golpearía duramente a Erythrai, iniciando un proceso de decadencia acelerado por el terremoto del año 94. En poco más de un siglo la antaño floreciente ciudad vio reducidos su prestigio y riqueza a una simple fracción. Otras ciudades de la zona lograron recuperarse de dichos cataclismos pero parece ser que ése no fue el caso de Erythrai.

Adriano desembarcaría en el puerto de Erythrai a su llegada por mar a tierras de Asia Menor (año 124). La visita sería aprovechada para sufragar algunas mejoras en la ciudad, especialmente en su teatro. Los eritreos celebrarían a partir de ese momento un festival conmemorando el desembarco del emperador (Hadrianeia Epibateria).

Cávea del teatro de Erythrai.
Foto 8.- Cávea del teatro de Erythrai.

Más allá de la visita de Adriano se conoce muy poco del devenir de Erythrai en el Pleno y Bajo Imperio. La ciudad debió conservar una cierta importancia a nivel local, permaneciendo su puerto más o menos activo durante toda su larga existencia. Así lo atestigua la riqueza de algunas domus pavimentadas con mosaicos excavadas en los últimos años. No obstante su prosperidad nunca debió pasar de moderada. Así lo indica la ausencia de menciones en los textos contemporáneos y también el escaso volumen de acuñaciones emitidas por la ciudad en comparación con otras ciudades próximas. Labradas en un estilo algo tosco, resultan bastante escasas hoy en día. Su iconografía sigue de cerca la estética de las acuñaciones microasiáticas contemporáneas, sin apartarse casi nunca de los temas locales. Cronológicamente van desde el reinado de Augusto al de Galieno. En la figura 3 podemos observar cuatro ejemplares de bronces acuñados en Erythrai durante el periodo imperial. El primero (arriba-izquierda) es un AE15 con busto de Augusto en anverso y leyenda de reverso en cuatro líneas con el nombre del magistrado monetal. El segundo (arriba-derecha) es un AE18 del siglo segundo datable, a juzgar por el estilo, en el reinado de Adriano o de Antonino Pío. Presenta una representación alegórica del senado de la ciudad en el anverso y a la diosa Démeter, estante, en el reverso. Por su parte el tercer bronce (abajo-izquierda) es un AE18 a nombre de Geta, el hijo menor de Septimio Severo. La cista mística y la serpiente, una iconografía de larga tradición en Asia Menor, aparece labrada en su reverso. El último bronce (abajo-derecha) es un AE15 acuñado en tiempos de Filipo I el Árabe. Quizás sea la pieza más atractiva de las cuatro. En el anverso aparece una esfinge, en el reverso el semidiós Hércules levantando su famosa maza y sosteniendo la no menos famosa piel de león. Ambos motivos están directamente relacionados con los ancestrales vínculos eritreos con el mundo oriental de raigambre fenicia. La leyenda de reverso también resulta muy interesante ya que hace referencia a una homonoia (hermanamiento) con la vecina ciudad de Kios, cabeza de la isla del mismo nombre.

 durante el periodo imperial romano.
Figura 3.- Monedas de bronce acuñadas en Erythrai durante el periodo imperial romano.

Sabemos que Erythrai fue sede episcopal al menos desde el 431 (primer obispo conocido) hasta una fecha tan tardía como el año 1292, momento aproximado de la conquista selyúcida de la zona. También nos consta que la plaza dispuso de un arconte, esto es un gobernador de rango secundario, durante los siglos IX y X. Estos datos indican un nivel moderado de dinamismo económico y urbano durante todo el largo periodo bizantino. Eso sí: la ausencia de fortificaciones bizantinas indica que careció de importancia estratégica durante la Edad Media, lo que a su vez implica que el volumen de tráfico en su puerto nunca debió ser muy grande en este periodo.

Ildiri es una villa erigida sobre la falda de la colina rocosa que otrora hiciera las veces de acrópolis de Erythrai. Esto supone que la conducción por sus estrechas a la par que empinadas calles no sea una tarea cómoda ni sencilla. Está claro que lo mejor es estacionar el coche en la parte de debajo de la localidad y realizar la visita a pie.

Foto 9.- Primer plano de los asientos mejor conservados del teatro de Erythrai.

Muy cerca del actual puerto, el cual ocupa más o menos el lugar del antiguo, se encuentra una pequeña zona excavada. Ahí han sido exhumados los restos de una gran domus de cronología romana imperial perteneciente a la clase alta de Erythrai. Los muros de la antigua residencia señorial son recios y de buen aspecto (foto 1), no escaseando los elementos suntuarios tales como mosaicos polícromos, mármoles y columnas (fotos 2 y 3). 


Muro analema del mismo.
 Foto 10 (arriba).- Escena del teatro de Erythrai. Foto 11 (abajo).- Muro analema del mismo.

En las inmediaciones de la anterior domus se encuentra una estructura abovedada de aspecto antiguo (foto 4) que ha sido identificada como un antiguo recinto termal tardorromano o de época bizantina temprana. En la actualidad se emplea como edificio de almacenaje de utensilios diversos.

Ascendemos ahora por la falda de la colina, dirigiéndonos por las calles de Ildiri en demanda de la zona donde se alzara en otro tiempo el centro urbano de Erythrai. Hay carteles indicativos por lo que no resulta difícil localizar el lugar. Nuestros pasos nos llevan hasta las primeras estribaciones de la cumbre de la acrópolis. Una reja metálica delimita la zona arqueológica, que tampoco es que sea tal pues se siguen realizando labores agrícolas en ella normalmente. 

Foto 12.- Altar cilíndrico localizado en la escena del teatro de Erythrai.

Una elegante estructura de mármol ha sido exhumada al pie de una de las calles de la localidad. Pequeños gatos caminan por sus sillares, yendo de acá para allá hasta que uno de ellos queda atrapado en la reja metálica. Nos lleva nuestros buenos 10 minutos liberar al aterrado animalito. Cuando finalmente podemos concentrarnos en la historia de Erythrai comprobamos que la estructura anteriormente citada (fotos 5 y 6) son los restos de un Herón, esto es una tumba monumental destinada a albergar los restos mortales de un gran pro-hombre de la ciudad (un héroe). Ha sido datada en el siglo IV a.C.

El ágora de Erythrai se encontraba junto a este Herón, el cual sin duda contribuía a embellecerla por ese lado. Permanece sin excavar aunque resulta fácil de reconocer en el amplio solar cuadrangular que se abre ante nosotros. Se sigue cultivando en ella.

Ruinas de la iglesia de Santa Matrona

Ruinas de la iglesia de Santa Matrona
Fotos 13 y 14.- Ruinas de la iglesia de Santa Matrona (siglo XVIII).

Caminamos unas decenas de pasos por el antiguo borde del ágora, varios metros por encima del nivel donde descansan las stoas porticadas que un día la delimitaran. Al cabo llegamos a las ruinas del teatro de Erythrai (foto 7). No es un teatro muy grande, siendo su estado de conservación poco mejor que moderado. Está excavado parcialmente. El nivel del ágora conduce hasta la escena del teatro. La cávea asciende por la ladera contigua aprovechando la pendiente de la colina. Se trata, pues, de un teatro típicamente griego, el cual ha sido datado arqueológicamente el primer tercio del siglo III a.C., lo que lo convierte en uno de los teatros más antiguos de Asia Menor. 

Muros del templo de Atenea Polias


Fotos 15, 16 y 17.- Muros del templo de Atenea Polias erigidos empleando un aparejo de bloques poligonales datables en la segunda mitad del siglo VIII a.C.

La cávea está poco excavada y, aparentemente, no muy bien conservada (foto 8). Por fortuna, hay algunas hileras de asientos conservados in situ de manera que se puede apreciar bien como eran (foto 9). Resulta fácil de distinguir la intervención de época de Adriano. En efecto, tanto la escena (foto 10) como el muro analema (foto 11), ambos labrados en sillería de buena calidad, presentan un aspecto claramente distinto al del resto del edificio. El altar cilíndrico adornado con cabezas de buey y guirnalda corrida de la foto 12, exhumado en lo que fuera la orquesta del teatro, también debe datar de la época de Adriano. Por su parte, las dimensiones de la escena parecen bastante reducidas en comparación con el tamaño de la cávea. Esto ha llevado a hipotetizar que la mayor parte de su alzado debió ser de madera y no de piedra. 

Estructuras del templo de Atena Polias
Foto 18.- Estructuras del templo de Atena Polias pertenecientes a las expansiones de los siglos VII y VI a.C.

Visto el teatro toca ganar la cumbre de la acrópolis a ver lo que hay allí. Aunque hay algún que otro cartel indicativo, el sendero que hasta allí conduce está en muy mal estado, totalmente desatendido. No es que sea peligroso pero hay que andar con cuidado pues hay abundante roca suelta, muchos pequeños desniveles e incluso un ligero riesgo de extravío. Una vez arriba lo primero que se encuentra uno son los restos de la iglesia de Santa Matrona (fotos 13 y 14). Es una iglesia del siglo XVIII, construida por los griegos que habitaron Ildiri hasta 1922, cuando fueran expulsados como resultado del intercambio de población que siguió al final de la guerra greco-turca. Por aquel entonces Ildiri se llama Lithri, nombre derivado de Erythrai. Tras la marcha de sus habitantes griegos, la localidad fue repoblada con turcos musulmanes y la iglesia dinamitada. Tal y como quedó tras la voladura permanece en la actualidad, sin que haya recibido ninguna intervención de consolidación o restauración.

Ruinas del témenos del templo de Atenea Polias
Foto 19.- Ruinas del témenos del templo de Atenea Polias erigido a mediados del siglo IV a.C.

Muy cerca de la iglesia de Santa Matrona se encuentra el más interesante de los vestigios arqueológicos de Erythrai. Se trata de los restos del templo de Atenea Polias, al cual nos refiriéramos unos cuantos párrafos más atrás, al referirnos a las obras monumentales construidas por la ciudad al comienzo del periodo arcaico griego. Está excavado aunque descuidado, muy descuidado. Una pena tratándose como se trata del mejor ejemplo de arquitectura del periodo arcaico que existe. Lo que más destaca de él, a la postre el más genuino indicio de su remota antigüedad, es el aparejo de bloques poligonales en el que están construidos sus muros (fotos 15, 16 y 17). Este dato permite su datación en la segunda mitad del siglo VIII a.C. nada más y nada menos. Las excavaciones en su recinto han proporcionado un rico conjunto de figuras de terracota datables entre los siglos VIII y VI a.C. 

Erythrai: del templo de Atenea Polias.
Foto 20.- Tambor de columna perteneciente a la stoa porticada del témenos del templo de Atenea Polias.

El templo de Atenea Polias fue ampliado sucesivamente en los siglos VII y VI a.C., siendo de esta época estructuras como las de la foto 18. La última intervención, sufragada por Mausolo de Halicarnaso, fue llevada a cabo a mediados del siglo IV a.C. y consistió en la construcción de un témenos (recinto sacro) adosado al frente occidental del templo. Se distinguen muy bien las estructuras de ese témenos gracias a su aparejo de sillería rojiza perfectamente regular (foto 19) y los tambores de columna que se observan aquí y allá (foto 20).

Foto 21.- El mar Egeo visto desde la acrópolis de Erythrai.

Descansamos unos minutos junto al antiquísimo templo de Atena Polias. El mar Egeo reluce pleno de azul al pie de la acrópolis eritrea (foto 21). La imaginación nos muestra a los trirremes fenicios acercándose pausadamente al puerto de Erythrai con las panzas atiborradas de ánforas, lingotes, tejidos valiosos, etc… Más de veinticinco siglos han transcurrido desde entonces. Casi nada.

Foto 22.- Ruinas de la muralla helenística de Erythrai.

Un tranquilo descenso nos lleva de nuevo a las calles de Ildiri. Aprovechamos antes para darle un último vistazo al teatro y despedirnos de él. De vuelta en el coche, intentamos localizar los restos de la muralla de Erythrai que nos consta son importantes. No tenemos éxito a pesar de que disponemos de un mapa con la ubicación de los vestigios arqueológicos. Finalmente conseguimos dar con un pequeño tramo de muralla (foto 22), pobremente conservado pero que por lo menos nos sirve para documentar una fábrica de triple hoja con paramentos exteriores de sillería cuadrangular (foto 23) y núcleo de mampostería tosca aglomerada con mortero de cal (foto 24).


 Foto 23 (arriba).- Paramento de sillería de la muralla de Erythrai. Foto 11 (abajo).- Núcleo de la muralla eritreana, realizado con mampostería tosca aglomerada con mortero de cal.

Otra vez en la carretera, vamos conociendo el abrupto interior de la península de Çesme, cosa que no pudimos hacer el día anterior al haber hecho esa parte del recorrido de noche. Atravesamos la península prácticamente de un extremo a otro en demanda de su vértice sudoriental. La antigua ciudad de Teos nos espera al término del trayecto. Podremos conocerla en la siguiente entrada de este blog…