martes, 30 de septiembre de 2014

El Castro de Villasviejas del Tamuja y su ceca monetal (TAMUSIA).

El castro de Villasviejas del Tamuja se encuentra a unos 3 kilómetros de la localidad cacereña de Botija, pudiéndose llegar a él por una pista de tierra en buen estado. Destacar que buena parte de sus materiales y aún de sus estructuras han sido reutilizadas para la construcción de corrales para el ganado ovino propio de la zona.

 Ruinas de la muralla exterior del Castro de Villasviejas del Tamuja.

Ubicado en la superficie de una colina ancha pero de escasa altura, la suave pendiente de sus laderas no ofrece especiales ventajas desde el punto de vista de la fortificación con la única excepción de su frente occidental, bastante más agreste al discurrir por su parte inferior la delgada corriente del río Tamuja.

 Recintos inferior (exterior) y superior (interior) del castro.

A juzgar por los restos de muralla conservados, en su mayoría derrumbes de más de 2 metros de espesor, el castro contó para su defensa con dos recintos concéntricos situados a diferente cota. Totalmente colmatados en la actualidad los espacios situados al pie de las murallas –en su lado interior se entiende--, formando así una suerte de muros de contención del terreno, es posible caminar por sus maltrechos adarves, sin duda fuertemente disminuidos en altura.



Potentes derrumbes al pie de los restos del recinto interno.

Aunque se han excavado recientemente algunas estructuras de habitación en el interior del castro, con interesantes hallazgos, así como la necrópolis de incineración del poblado, es evidente que lo más llamativo del yacimiento son sus derrotadas murallas. Sin embargo no por ello deja de ser menos cierto al avanzado grado de deterioro que éstas presentan, permitiendo tan sólo en algunos lugares puntuales reconocer la fábrica de sus paramentos, a saber un frente exterior ejecutado en granito con bloques prismáticos de buen tamaño –aunque no ciclópeo—, en no pocos casos bastante bien labrados así como colocados a hueso, relleno al interior con mampostería irregular y tierra. A día de hoy es imposible determinar las características del intradós de la muralla, es decir el paramento que cerrara por dentro la fortificación, al estar del todo terraplenado. No obstante es dable  suponerle unas características constructivas similares a las del extradós, quizás, si acaso, algo más tosca de ejecución según paralelismos con otros castros contemporáneos.

 Paramento de sillarejo tosco habitual en el castro de Villasviejas del Tamuja, la antigua Tamusia.

Históricamente los restos de Villasviejas del Tamuja han sido identificados con la ciudad vetona de Tamusia, sin duda siguiendo la evidencia proporcionada por el actual hidrónimo Tamuja. Por su parte, el hallazgo en los últimos tiempos de un gran número de monedas con leyenda TAMUSIA en caracteres ibéricos del noreste así como de dos teseras latinas donde figura la leyenda TAMVSIENSIS CAR, todas ellas dentro del área arqueológica del castro, ha servido para reforzar dicha propuesta tradicional de identificación.  

             Paramento de Sillarejo tosco localizado en el extradós del recinto interno.

Las últimas excavaciones han arrojado un periodo de vigencia de la ciudad que va desde el siglo IV a.C. en que fuera fundada hasta principios del siglo I d.C. en que se constata su abandono. Afectada, pues, por la romanización de la zona tras su conquista por las legiones romanas en el siglo II a.C., se cree que tuvo su principal motor dinámico en la explotación de los yacimientos de plomo argentífero –mena de plata—existentes en la comarca. A su época clásica pertenecen de hecho las emisiones monetales acuñadas en la ciudad, las cuales revelan un momento álgido de Tamusia, lo suficientemente importante en aquel entonces como para labrar moneda de curso legal. Concretamente se trata de una potente emisión de Ases de bronce del tipo cabeza viril imberbe en anverso y jinete lancero en reverso, de clara raigambre celtibérica, con leyenda Tnusia --TAMUSIA en caracteres ibéricos del noreste—. Su paralelismo tipológico con las series más tardías de Sekaisa permiten datar estas emisiones tamusienses en la primera mitad del siglo I a.C. Recientemente se ha propuesto la hipótesis de un desplazamiento de celtíberos a esta zona de la vetonia clásica contratados como mineros en las minas de plata de la región, los cuales se asentarían en Tamusia. Esto explicaría el fuerte sabor celtibérico de sus acuñaciones así como el rápido declive y, finalmente, abandono de la ciudad una vez las minas dejaron de explotarse. A continuación podemos observar tres ejemplares de ases celtibéricos de la ceca de Tamusia.


Existe también una rara emisión ((representada en la lámina inferior)  totalmente distinta en lo que a tipología se refiere de ésta que acabamos de describir pero que, sin embargo y no sin cierta razón, suele ser adjudicada también a la ciudad de Tamusia. Se trata de una escueta serie de ases de crecidos diámetro y peso – de 28 a 30 mm y de 22 a 24 gramos—con cabeza viril imberbe en anverso de estilo bastante distinto al de la otra emisión y letras ibéricas Tn delante: a la sazón las dos primeras letras del nombre de la ciudad: TaM. Por su parte el reverso se aparta mucho más del tipo “jinete lancero”, exhibiendo una embarcación con remeros a derecha y encima la leyenda latina TAMVSIENSI (letras A, M y V nexadas). Dada la fortísima divergencia tipológica entre ambas emisiones no faltan los autores que se muestran renuentes a asignar esta emisión a la ceca de Tamusia por más que la leyenda de reverso parece apuntar, efectivamente, en esa dirección. En cualquier caso se ha propuesto una cronología relativamente tardía para esta emisión: hacia el año 50 a.C., posterior por ende a la emisión de tipo celtibérico.